1. Migrar de HDD a SSD: Mejora drásticamente el arranque del sistema y el rendimiento general.
2. Reemplazar una unidad de sistema pequeña por una de mayor capacidad: Soluciona la falta de espacio en la unidad C: sin reinstalar el sistema operativo.
3. Cambiar a un nuevo disco duro conservando el sistema y el software existentes: Transfiere todo sin problemas a un nuevo disco.
4. Preparar un nuevo disco de sistema para la actualización a Windows 11: Configura una partición dedicada que cumpla con los requisitos para actualizar a Windows 11.
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